Bioseguridad y esterilización

BIOSEGURIDAD-Y-ESTERILIZACION-marzo-2011

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Fernando D.  GONZALEZ

Farmacéutico (UCC)

Especialista en Esterilización (U. J. A. Maza)

Especialista en Ingeniería en Calidad (UTN)

Director del Curso de Bioseguridad y Esterilización (CEDEPAP Education)


Los profesionales del Equipo de Salud que prestan atención a pacientes, están expuestos a una gran variedad de microorganismos por la naturaleza de las interacciones, cuando se produce un contacto directo o indirecto con el instrumental, el equipo, aerosoles, las superficies contaminadas y especialmente fluidos corporales. Hay que destacar que a su vez el profesional es portador de microorganismos en sus manos y cuerpo en general, por lo que el contacto repetitivo entre profesional y paciente con tales características, de potenciales portadores de enfermedad, hacen necesario tomar diferentes medidas de protección para prevenir el riesgo de infecciones cruzadas.

Así, definimos como “Riesgo” al agente capaz de causar daño tanto a la salud del profesional como a la del paciente. El riesgo puede reducirse o manejarse si se adoptan actitudes y conductas para lograr ese fin.

Para controlar todos estos agentes potencialmente dañinos, los servicios médicos tienen la responsabilidad de implementar las medidas necesarias para el control de las infecciones. Para esto se introduce el concepto de “bioseguridad” y que se define como el conjunto de normas que están diseñadas para la protección del individuo, la comunidad y el medio ambiente del contacto accidental con agentes que son potencialmente nocivos.

La protección del individuo refiere directamente al profesional y al paciente, mientras que la comunidad hace referencia a todo el resto de las personas.

Las normas de bioseguridad para uso en establecimientos de salud aprobadas por Resolución Ministerial Nº  393/94  e incorporadas al Programa Nacional de Garantía de Calidad de la Atención Médica, han sido elaboradas teniendo en cuenta lo dispuesto por el artículo 12 de la Ley 23.798, donde se declara de interés nacional, la lucha contra el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA).

En cuanto a los principios de la Bioseguridad los podemos resumir en: la “universalidad” de las medidas que deben involucrar a todos los individuos y comunidad independientemente de conocer o no su serología. Todos deben seguir las precauciones estándares rutinariamente para prevenir las situaciones que puedan dar origen a accidentes. Estas precauciones, deben ser aplicadas para todos los pacientes, independientemente de presentar o no patologías.

Los profesionales deben hacer “uso de barreras” para evitar la exposición directa a sangre y otros fluidos orgánicos potencialmente contaminantes, mediante la utilización de materiales adecuados que se interpongan al contacto de los mismos. La utilización de barreras (ej. Guantes, barbijos, etc.) no evitan los accidentes de exposición a estos fluidos, pero disminuyen las consecuencias de dichos accidentes. Por último, y no menos importante, tenemos los “medios de eliminación” de material contaminado que comprende el conjunto de dispositivos (ej. Descartadores de cortopunzantes) y procedimientos adecuados a través de los cuales los materiales utilizados en la atención de pacientes, son depositados y eliminados sin riesgo, lo que hace a una gestión integral en el tratamiento de los residuos patógenos (1,2) generados por la actividad.

Las normas antes mencionadas incluyen, dentro de otras, y además de los principios de la Bioseguridad, programas de inmunización (3), técnicas asépticas, lavado de manos, procedimiento de esterilización y desinfección del instrumental y su superficie.

Cuando las medidas y barreras de bioseguridad son aplicadas en forma consciente y permanente, las posibilidades reales de accidentes disminuyen. No desaparecen ya que la seguridad cero no existe.

El temor de los profesionales al tratar a pacientes con HIV/SIDA se ha enfocado hacia los que presentan la enfermedad ya establecida; no obstante, los pacientes aparentemente sanos pueden tener anticuerpos al HIV y son también potencialmente capaces de infectar al profesional al ser atendidos.

No hay manera de establecer si una persona tiene la infección por el HIV o por otros agentes como Hepatitis B, Micobacterium Tuberculosis o Treponema Pallidum entre otros. Por lo tanto, deben tomarse medidas adecuadas de rutina para todos los pacientes, así como todos los procedimientos para prevenir la transmisión de agentes infecciosos.

Cabe recordar que todo dispositivo médico e instrumental quirúrgico puede servir como vehículo de transmisión de agentes infecciosos a huéspedes susceptibles. Es por ello, que se deben realizar en los elementos mencionados, procedimientos de esterilización estandarizados para volverlos seguro y poder reutilizados sin crear riesgos de infección en nuestros pacientes.

La esterilización es la eliminación de toda forma de vida de un medio o material, incluida las esporas, lo que se lleva a cabo generalmente por diferentes métodos de acuerdo al material a procesar.

Existen métodos de esterilización, físicos como el calor seco, vapor y filtración y métodos químicos como el óxido de etileno, formaldehido y plasma de peróxido de hidrógeno entre otros. También, hay agentes químicos para realizar desinfección de alto nivel como  glutaraldehído y ortoftaldehído para el caso en que el elemento no se pudiera esterilizar por los métodos antes mencionados, o necesite ser reutilizados entre paciente y paciente sin el tiempo suficiente para realizar un proceso de esterilización estándar.

Es importante tener en cuenta que luego de usado el elemento, el proceso de esterilización comienza con el prelavado en el lugar donde se usó y continúa con el lavado, enjuague, secado, inspección y armado, empaque y rotulado para llegar a la etapa de esterilización propiamente dicha.

Este proceso se debe realizar en la Central de Esterilización (4,5) de la institución de acuerdo a los procedimientos establecidos y guardando registro de los mismos.

La central debe cumplir con requisitos edilicios según las Normativas vigentes (4) y tener un tamaño acorde a la cantidad de camas de la Institución.

Las recomendaciones aquí vertidas han sido elaboradas para evitar adquirir o propagar cualquier tipo de infección y no son aplicables únicamente contra el virus del HIV. Recuerde que la Hepatitis B es muy contagiosa y el HIV no tiene cura.

(1) Ley 24.051/1992  Residuos Peligrosos

(2) Resolución 349/1994 Ministerio de Salud  – Normas Técnicas Nacionales sobre el manejo de Residuos Biopatológicos de Unidades de Atención de la Salud.

(3) Ley 24.151/1992  Vacunación contra la Hepatitis B para todas las personas que desarrollen actividades en el campo de la salud.

(4) Resolución 102/2008 Ministerio de Salud – Directrices de Organización y Funcionamiento de Centrales de Esterilización y Procesamiento de Productos Médicos en los Establecimientos de Salud, Públicos y Privados.

(5) Resolución 1547/2007 Ministerio de Salud – Guía de Procedimientos y Métodos de Esterilización y Desinfección para Establecimientos de Salud Públicos y Privados.