El día después del mañana

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El calentamiento global es una de las problemáticas naturales agravadas por la mano del hombre más importantes y preocupantes que existe en este momento. La falta de concientización y difusión formadora demuestran una severa ignorancia en la población global, y peor aún, en los gobernantes. ¿Qué es el calentamiento global? ¿Cuáles son sus causas? ¿Qué medidas se deberían tomar, y cuáles se toman, para revertir o aplacar la situación? ¿Qué consecuencias puede acarrear este fenómeno en las sociedades y en la cotidianeidad humana?

Probablemente muchas personas se han divertido alrededor del mundo al ver la taquillera película “El día después de mañana”. Este film norteamericano plantea un escenario mundial en el cual las terribles e irreflexivas acciones del hombre generan una serie de anomalías climáticas y fenómenos físicos por los cuales los niveles de los mares suben, los desiertos se congelan, los glaciares se derriten, se producen lluvias y tormentas donde antes no las había y sequías en terrenos anteriormente húmedos,, haciendo de la tierra un lugar casi inhabitable. ¿Suena tan fantástico? Probablemente sí en esa extrema escala. Pero el calentamiento global es un fenómeno natural, artificial que está sucediendo en este mismo momento, y quizás las desastrosas utopías fantásticas de Hollywood no estén tan erradas esta vez.

Ahora bien, cabría definir primeramente a que nos referimos con calentamiento global, cuales son los factores que generan el recalentamiento en la superficie terrestre.

De toda la energía que la Tierra recibe del sol, el 70 por ciento es reflejada y devuelta al espacio. Existen en la atmósfera un conjunto de gases que posibilitan retener una fracción del calor que la Tierra adquiere de la energía solar de los cuales el dióxido de carbono (CO2) es el que se encuentra en mayor proporción. Este proceso natural es denominado efecto invernadero. Es importante remarcar, que debido a este fenómeno, es posible la vida en el planeta tal como la conocemos. Sin la perfecta relación y proporción de los gases que pueblan la atmósfera, la temperatura promedio de la superficie terrestre sería de alrededor de

–18º C, y no de 15º C como lo es actualmente.

Una leve alteración en este delicado balance atmosférico-terrestre, en la temperatura global, puede causar grandes estragos. El calentamiento global es consecuencia de esa alteración; y esa alteración es consecuencia del aumento de los gases atmosféricos.

El CO2 es producido por todos los organismos que obtienen su energía del consumo de oxígeno y del proceso de combustión natural o de origen humano. Durante los últimos 200 años, luego de la revolución industrial producida durante el modernismo y de los vertiginosos avances tecnológicos del postmodernismo, se ha duplicado la población mundial y el emplazamiento de industrias, lo cual conllevó una excesiva utilización de combustibles fósiles. Estos factores obligan a una necesidad imperativa de conseguir mayor cantidad de tierras de cultivo y materiales combustibles. De allí se desprende otra de las causalidades de importancia mayúscula que permite el fenómeno del calentamiento global.

Las plantas son las mayores consumidoras de CO2. El mismo es utilizado como medio principal para llevar a cabo el proceso de fotosíntesis. De esta manera mantienen el balance adecuado de gases atmosféricos. La excesiva deforestación, dada por las necesidades antes aclaradas, anula al principal nivelador de la temperatura global. De esta manera se genera un círculo vicioso infinito en el cual la utilización desmedida de combustibles fósiles por parte de la industria y de la población, en conjunto con la destrucción de los elementos naturales que permiten mantener a raya el aumento de gases, produce efectos nefastos en la Tierra.

Es de vital importancia, dada la complejidad y peligrosidad de este fenómeno, saber que acciones deben llevarse a cabo, que precauciones deben tomarse para combatir este deterioro en el clima del planeta, para regenerar y refaccionar los daños que el hombre ha causado en la Tierra.

Primordialmente, es necesaria una campaña constante y sistemática de difusión y concientización sobre el tema, apoyándola con planes sociales que contemplen la puesta en práctica de un procedimiento educativo formal y un giro en el estilo de vida cotidiano.

A su vez, desde los diferentes gobiernos se debería impulsar estrategias que permitan estimular la investigación y el desarrollo de nuevas tecnologías, como así también, medidas de mercado que permitan proyectar esas tecnologías y faciliten su accesibilidad para cualquier sector económico, en conjunto con la búsqueda de alternativas energéticas renovables y no contaminantes.

En lo referente al uso de las tecnologías actuales y de las actividades cotidianas, existen una serie de medidas a tener en cuenta. Es recomendable utilizar vehículos de transporte eficientes, ligeros y aerodinámicos, de manera que no ofrezcan demasiada resistencia al aire. La construcción de viviendas y edificios que utilicen la energía con una eficacia óptima ayudaría al ahorro de recursos energéticos. En lo posible, desechar electrodomésticos o aparatos que utilicen tecnologías viejas o caducas, ya que su consumo de energía  es considerablemente mayor. Es aconsejable sustituir el carbón por petróleo, y estos dos por gas natural. Mejor aún sería la utilización de energía nuclear, si se lograran resolver los problemas que ésta supone.

Los avances tecnológicos de la era en la que vivimos permiten realizar todos los ajustes y estrategias de ahorro antes enumerados, y llevar a término muchas estrategias más. Por ello, es de suponer que, actualmente, se están tomando medidas que permiten revertir o, de otro modo, detener este fenómeno de repercusión mundial. Existen en la actualidad tecnologías adecuadas que posibilitan la generación de fuentes alternas de energía; el problema recae en que no hay planes económicos y distributivos que hagan viable la producción de estos métodos.

Para citar un ejemplo, en la última Exposición Universal, la compañía japonesa NEDO presentó un proyecto innovador que consiste en una planta de energía alternativa (pensada para proveer masivamente) que utiliza y conjuga múltiples formas de energía alternativa al mismo tiempo.

Presumiblemente, casi todas las naciones del mundo están decididas a proyectar un frente común que permita combatir este fenómeno que amenaza la vida en el planeta. La Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, celebrada y firmada en Río de Janeiro, Brasil, en el año 1992, aprobó el principio de precaución o precautoriedad, pues la problemática es tan grave, que exige una actuación inmediata; aún así, no se ven resultados ostensibles hasta el día de hoy.

La ausencia de compromiso evidente que se hace visible, entre otras cosas, en la mencionada convención de Río de Janeiro, proporciona preocupantes indicios de una situación en constante deterioro y agravamiento. La falta de conciencia, de incontables convenciones sobre el tema que en decisiones vanas e inexistentes procedimientos axiomáticos terminan, puede acarrear innumerables y nefastas consecuencias, de las cuales el factor común reside en que todas son derivadas del proceder negligente del hombre.

Se calcula que durante los últimos 100 años se ha registrado un aumento de entre 0,4 y 0,8º C en la temperatura promedio de la superficie terrestre. Las consecuencias de este desequilibrio son numerosas. Por un lado, las altas temperaturas están ocasionando actualmente aridez en la tierra, perjudicando, e imposibilitando en ocasiones, la actividad agropecuaria; una paradoja que podría ser divertida si no fuese una problemática tan seria, ya que las mismas necesidades humanas que llevan a acondicionar el terreno para esta actividad es una de las causas del aumento de la aridez. Esta sequedad repercute negativamente en la economía de los países que la sufren, y lo que es más grave, disminuye la producción de alimentos en un mundo en el que un gran porcentaje de la población muere debido a la inanición.

Por otro lado, se creó en el año 1988 el Grupo de Investigadores del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC) –grupo de investigación establecido por el Programa de las Naciones para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Organización Meteorológica Mundial (OMM), con el objeto de evaluar la información disponible sobre el cambio climático-. Ellos concluyeron en que, de no frenarse el problema del calentamiento global en la Tierra, este fenómeno podría causar un excesivo aumento en la temperatura mundial –se calcula entre 1,4 y 5,8º C-, lo que provocaría el deshielo de los polos glaciares y, como consecuencia, un aumento en el nivel de los océanos –se estima entre 11 y 88 cm-, situación que afectaría a muchas zonas costeras de bajo nivel.

Es necesario remarcar que, en caso de no tomar medidas al respecto, el calentamiento global ocasionará cambios en los patrones regionales de temperatura, transformaciones en los diferentes hábitat naturales, lo cual influirá en la fauna y flora regional, pudiendo incluso originar la extinción de algunas especies, inclusive, a largo plazo, la nuestra.

Esta delicada situación del planeta es una extensión de la delicada falta de conciencia de sus habitantes. Quizás, si nos concientizamos sobre el fenómeno natural sin precedentes que se avecina, los pobladores del Planeta puedan ver con claridad que, antes que la creación de nuevas y salvadoras fuentes alternas de energía y tratados internacionales sobre planes utópicos, es necesaria la educación del ciudadano medio. Es necesario difundir una conciencia solidaria, para cuidar el planeta y nuestra vida en él, para que no tengamos que ser protagonistas de una película que nosotros mismos creamos, un “Día después del Mañana” de la que difícilmente queramos ser actores.